¿Qué características debe ofrecer una Red Social para que
la Dirección decida adoptarla y se transforme en Corporativa?
Cada vez es más difícil afirmar que
las herramientas de
colaboración social
no ayudan con la
productividad de la oficina.
La generación actual de gerentes
y administradores no
existía en la era
pre-Internet, y
para ellos no utilizar
herramientas sociales
para colaborar
les parece contra‑intuitivo.
Es como decirle a
alguien de la edad de hierro que siga utilizando el bronce, simplemente porque es “a lo que están acostumbrados", a pesar del hecho de que el hierro es muy superior en fuerza.
Sorprendentemente,
la mayoría de personas todavía
dependen de correo
electrónico como
método primario para
comunicarse, colaborar
y compartir. Algunas
aplicaciones tienen
como objetivo mejorar el uso de
correo electrónico, pero en realidad no son eficaces a
menos que Ud. reciba menos de 10 correos
electrónicos al día. Tratar de contestar o eliminar el buzón de correo electrónico se ha convertido en un cierto tipo de humor negro en la oficina, “Así que estás
tratando? Ja!”
El correo electrónico no es la
herramienta de trabajo
fabuloso que fue en la década de 1990.
Actualmente todo el mundo
puede enviarle un correo electrónico, lo
quiera Ud. o no. Lamentablemente será Ud. quién debe invertir
tiempo valioso en procesarlos todos, incluidos aquellos que no desearía recibir
jamás. En su mayor
parte, el correo electrónico es
nuestro “vertedero” de comunicaciones.
Y no es suficiente.
Harvard Business Review estimó en 2012 que los trabajadores que dependen de las interacciones, pueden esperar un aumento del 20-25% en la
productividad si utilizan
herramientas de colaboración. La colaboración social en general no solo acelera muchas de las pequeñas cosas que nos frena en el lugar de trabajo, tales como obtener el permiso para
seguir adelante con
una tarea y haciendo preguntas rápidas (y
tener las respuestas guardadas para su posterior consulta), sino que también proporciona
una visión en tiempo real de
la actividad de la
empresa en su conjunto,
lo que teóricamente permitiría a
la gente visualizar toda la empresa, no solamente
lo que está dentro
de sus capacidades sensoriales
primarias. Sin embargo, si la empresa es grande, intentar que
todos sepan todo lo que ocurre en cada momento es impracticable e inmanejable.
Lo que
hace falta en realidad, es una herramienta con características similares a las
redes sociales, pero con capacidad de aislar las interacciones de modo tal que
las personas puedan realmente enfocarse en su área de influencia o
responsabilidad. Esto no es óbice para
que cada uno dentro de una organización pueda participar colectiva y
activamente de un asunto que les compete a todos. Sin embargo, estas ocasiones
son excepcionales y no justifican el uso de una red social corporativa. Al
menos, de aquellas que simplemente intentan trasladar hacia el interior de las
empresas las redes sociales abiertas, sin reconocer que dentro de una
Organización las comunicaciones son más
complejas y necesitan de elementos especiales tales como confidencialidad,
formalidad, capacidad probatoria y control, entre otros.
Las
verdaderas Redes Sociales Corporativas, vistas como herramientas para aumentar
la productividad por su capacidad de facilitar la colaboración, desplazando al
correo electrónico de esta función fundamental, requieren de un diseño especial
que tengan en cuenta las necesidades de gestión de la Dirección y al mismo
tiempo permita que las personas colaboren e interactúen entre sí, pero siguiendo los objetivos que la
Organización persigue.
Por
otro lado, permitir que los empleados interactúen libremente en otras áreas de
su interés, pero sin perturbar la actividad productiva, es claramente una
característica esperada de una Red Social Corporativa que realmente entiende
cómo funcionan las empresas.
Las
redes sociales públicas son exitosas porque permiten a las personas salir del
anonimato y presentarse al mundo y compartir sus experiencias. Algunas
triviales, otras más serias y profundas.
Sin embargo, es un error creer que basta con introducir una de aquellas
Redes Sociales en una empresa (llamándola Corporativa) para que todos comiencen
a “compartir” y colaborar como lo hacen con sus experiencias personales en las
redes sociales abiertas.
Definitivamente
no funcionará. Se requiere de una adaptación que satisfaga principalmente las
necesidades de la empresa y en especial de los objetivos que traza la Alta
Dirección.
Por
otro lado, la integración de una red corporativa con las redes sociales
públicas representa un dilema para las empresas. Actualmente toda empresa
aspira a ser parte de la comunidad en la que está inserta, entonces, que mejor
que utilizar las redes sociales públicas para lograrlo!
El
peligro que esta integración conlleva es que aún empresas con estándares de
calidad muy altos, enfrentarán quejas públicas de clientes molestos por
defectos en sus productos o servicios. Manejar eficientemente tales quejas sin
dañar la imagen de la empresa es un asunto muy delicado que nadie quiere
“ventilar” en frente de miles de observadores. En otras palabras, si bien
pareciera provechoso para las empresas interactuar activamente en las redes
sociales públicas con el objetivo de estar cerca de sus clientes, se genera un
detrimento de la capacidad de negociación de la empresa. Cada reclamo,
justificado o no, se transforma en un juicio público que la empresa tiene pocas
posibilidades de ganar. El “cliente siempre tiene la razón” adquiere una fuerza
imposible de combatir dado el escrutinio público subyacente en cada disputa con
un cliente.
Desde
el punto de vista de las dependencias con los proveedores de una empresa, las
redes sociales públicas como las conocemos, tampoco son adecuadas para llevar
adelante negocios con ellos. El principal escollo es la pérdida de capacidades
de regateo y una potencial interminable guerra de precios que entraba el cierre
de las operaciones comerciales.
Por
todo lo anterior, abrirse a las redes sociales completamente no es algo que una
empresa quiera hacer de verdad.
Sin
embargo, si la Red Corporativa facilita la interacción con clientes o
proveedores abriendo canales expeditos para interactuar efectivamente con ellos
pero en un ambiente controlado y aislado, que además impida que las
deliberaciones internas relativas al asunto, se mezclen con las comunicaciones
externas, se estaría en presencia de una solución que las empresas adoptarían
gustosamente.
MeetMail es un híbrido de última generación en el sentido de que
toma lo mejor de las redes sociales y el correo electrónico, pero con un fuerte
reconocimiento de las responsabilidades que trae aparejado el adjetivo
“Corporativo” en una Red Social que aspira ingresar en el mundo empresarial
para coadyuvar al crecimiento de las Organizaciones y mejorar la calidad de
vida de las personas que las conforman y las definen.
Uno de
los slogan de MeetMail reza “Diseñada por
gerentes para Gerentes pero pensando en la gente”, que significa que la
herramienta satisface plenamente las necesidades de gestión, colaboración e
interacción, superando largamente al correo electrónico, pero el concepto de
Red Social está claramente presente. Lo Corporativo prevalece, lo que la
transforma en la opción de excelencia para toda empresa que desea mejorar su
competitividad adoptando una Red de Colaboración Corporativa con énfasis en la
gestión, pero facilitando la interacción social tan necesaria para la buena
salud individual y empresarial.
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